La pasión por los ritmitos


Año tropecientos y pico antes de Cristo (más o menos, que no me quiero pillar los dedos), un lugar de África. Un mono, casi homínido, al que llamaremos... Monocasihomínido, por ejemplo; está sentado en una piedra. El tipo está pensando en qué va a hacer después de copular con un miembro de su familia y de comerse los restos de alguien con quien se peleó hace unos días.

Lo cierto es que estos tíos vivían bien, ¿eh?

El caso es que Monocasihomínido, que mira al infinito con una expresión producto de la concentración y el estreñimiento (esa dieta suya no sienta bien a nadie), empieza sin razón aparente a mover el pie izquierdo golpeando la tierra. Lo hace una, dos, tres veces... De pronto abre los ojos sorprendido y descubre que el sonidito ese que produce su pezuña le gusta, le hace moverse. Agarra entonces un palo y empieza a golpearlo contra el suelo, contra los troncos, contra sus allegados... luego comienza a gritar, a saltar... el crack de Monocasihomínido acababa de inventar el ritmo, él solito y sin dar clases ni nada. Y parecía tonto el primate. Poco después, otro mono casi homínido pero muy bestia, al que llamaremos Brian (por qué no), viene enfurecido porque Monocasihomínido le ha despertado de su siesta (actividad que seguramente le ocupaba un 50% de su tiempo... hay que aprender de esta gente) y le golpea con fuerza repetidas veces hasta crear un nuevo ritmo. Señores, la primera banda de música ha nacido.

Y han pasado los años y la cosa de la música ha ido evolucionando, no tanto como los monoscasihomínidos, pero evolucionando como ha podido. Y transcurridos tantos siglos, todavía damos de vez en cuando unos golpecillos, produciendo ese "toctototoc-toc", para que alguien, no importa de quién se trate ni dónde esté, nos responda con un "toc-toc", y después nos miramos y sonreímos con esa cara de bobalicones como diciendo... "si tío, me mola tu rollo".

Lo cierto es que, si no fuera porque nos dio un día por usar la boca para hablar, hoy todavía nos comunicaríamos con esos ruiditos que producimos, ¿verdad? Bueno, así pienso yo... bueno, así debo pensar con tal de poder escribir una chorrada más en este vuestro estimadísimo blog (mola vivir en este país de fantasía).

Pero no, amigos, hoy nos comunicamos con esto del Internet, o con mensajes de texto, o con el fax... o no nos comunicamos, que es una opción que muchos escogen. Y lo peor es que nos hemos olvidado de lo primordial, de lo simple, de nuestros inicios... Se ha vuelto algo extraño eso de ir haciendo ruidos de forma rítmica. Y claro, luego la gente normal va a un concierto e intenta seguir el compás de una canción y cada uno va a su bola, porque han perdido ese instinto primordial que descubrió nuestro amigo Monocasihomínido. Menos mal que al menos todavía hay quien se emociona al escuchar un tema de Sinatra, o bailando una canción funky, o incluso meneando la cabeza a ritmo de Judas Priest, yo que sé... Hemos avanzado o, mejor dicho, hemos cambiado de cueva; pero ahí está escondida, no se sabe bien por qué, esa necesidad de escuchar algo que nos conmueva. Cómo mola la música, leches.

Así que, chicos, chicas, plantas, minerales y seres indefinidos, no os olvidéis nunca de, estéis donde estéis, dar de vez en cuando unas palmitas o tararear algo, que si no fuera por la banda sonora de nuestras vidas estaríamos todavía en la piedra pensando en qué hacer después de copular con un miembro de nuestra familia (puaj).

¡Disfrutad!, os lo dice el tete Martín (al que no deberíais hacer mucho caso, por otra parte)




3 comentarios:

Fran dijo...

Desde Enya a Soulfly y desde The Offspring a Nino Bravo. Aquellos que no concebimos nuestra existencia sin la música no podemos estar más de acuerdo con esta entrada, amigo Brutins.

Dicho esto, procedo a comunicarme cual Monocasihomínido:

¡Tun pá tu cu tun tun pá!

(espero respuesta)

JSS dijo...

Esto ha pasado de ser un blog de paridas graciosas al cuaderno de bitácora de 'El Pensador'. No dejes que eso ocurra...

Esto y mucho más en save-hello-again-cruel-world.blogspot.com

José Antonio Carmona dijo...

¡¡¡INDAKERRIMOTA!!!



Tumpatatutumpatumtum!